• La flor de Catalina

La boda de Peter y Mercedes de The White Showroom



Conozco a Mercedes prácticamente desde los comienzos de la apertura de The White Showroom cuando yo aún no tenía ni tan si quiera pensados los inicios de La flor de Catalina y de eso hace ya 3 años.

Su pasión por ver crecer su pequeño gran showroom, su ilusión, su compromiso con sus novias y en general con el mundo nupcial hace que conecte con ellas desde el minuto uno.


Tengo la suerte de conocerla fuera del Showroom lo que supone que nos hemos contado la vida de arriba abajo, incluyendo sus ganas de algún día convertirse ella también en una #novia_T_W_S


Por muchos motivos me hace especial ilusión contaros los detalles de su boda;


Mercedes y Peter se conocen desde hace 9 años, trabajaron juntos y desde el comienzo de su amistad congeniaron muchísimo, esto hizo que poco a poco se fueran conociendo sin saber que esta amistad se convertiría 2 años después en una declaración de amor de Peter hacia Mercedes.

Cuenta Mercedes que hasta ese momento no se había dado cuenta de que ella también estaba enamorada, y es que pasar ratos con él, hacía que ella se sintiera ella misma en todo momento.



La pedida de mano "no pudo ser mas nuestra" me comenta Mercedes. Se había imaginado 1000 maneras diferentes en las que Peter se lo podría pedir, y por supuesto no fue de ninguna de ellas, cuando llegó el momento surgió de la manera más natural.


Hacía una semana que ya había encontrado el anillo y no encontraba la manera para pedírselo, finalmente viendo que los días pasaban sin encontrar el momento idóneo decidió crearlo, y una noche justo antes de irse a dormir Peter se levantó emocionado, nervioso y con una sonrisa enorme rodeó la cama hasta llegar al lado de Mercedes junto con una cajita en la mano; "sólo se me ocurrió preguntarle "¿esto está pasando?" no me lo podía creer, desde luego me pilló desprevenida y fue toda una sorpresa. Se arrodilló y lo dijo: "¿quieres casarte conmigo?". Por supuesto dije "sí, quiero". Nos pasamos horas riéndonos del momento tan poco glamuroso pero tan especial que ya forma parte de nuestra historia."




Se comprometieron el 6 de Febrero y tenían claro que querían que fuera ese mismo año.

Siempre habían imaginado una boda de día así que Otoño y huyendo del sofocante calor del verano mallorquín eligieron el 10 de Octubre para celebrar la boda.


"Poco más de un mes después de comprometernos estalló el estado de alarma y un confinamiento que jamás imaginamos que durase tanto.

Día sí y día también, recibía llamadas o mensajes de mis novias que se habían visto obligadas a posponer sus planes de boda. Se me rompía el alma, pero siempre intentaba darles todo mi apoyo.


Al principio decidimos pausar la organización de nuestra boda porque con tanta incertidumbre era muy difícil seguir adelante. Más adelante, pensamos en una fecha para el plan B en 2021, aunque creo que nunca asumí que nuestra boda se fuese a celebrar en otra fecha que no fuese la de este año. Quise mantenerme optimista y vivir el presente, siempre digo; si algo nos ha tenido que enseñar este 2020 es a vivir el momento, porque no sabemos qué nos puede deparar el mañana y el pasado, pasado está. En definitiva: Carpe Diem.

Con el paso del tiempo y a medida que íbamos sabiendo más sobre "la nueva normalidad" y las restricciones para la celebración de nuestra boda lo tuvimos claro. No queríamos luchar contra algo que no podíamos controlar, preferimos asumir la realidad y seguir adelante, no porque no nos importase aquello a lo que teníamos que renunciar, pero nos importaba más ser dueños de nuestra vida y casarnos valorando las pequeñas cosas que al final, son las más importantes."




El lugar elegido era una Finca familiar, un entorno precioso y muy especial para la familia de Peter.


A pesar de celebrar la boda en un momento de máximo desconcierto e incertidumbre, para Mercedes y Peter fue un día de máxima felicidad para ellos y para todos sus invitados. La normativa y demás restricciones no les impidieron vivir y disfrutar intensamente el momento.


Para la elección de su vestido y dedicándose al sector de vestidos de novia, pensaba que no podría llevarse una sorpresa, Mercedes me cuenta que es algo que ve a diario con sus novias. "Muchas vienen con ideas preconcebidas y finalmente su vestido es totalmente lo contrario, pero no pensé que eso me pasaría a mi. Yo siempre me había imaginado mi vestido de novia de una forma concreta y resultó no parecerse en nada, aunque sí sabía que sería sencillo, de tendencia minimal y muy yo."





Finalmente se decantó por un vestido icónico de una de las firmas con las que trabaja, Otaduy y con la que mantiene una bonita relación no sólo profesional.

"Me sorprendió sentirme identificada, cómoda y guapa con un diseño que pensaba que no me iba a favorecer."

Llevó un vestido lencero de satén de seda con un brillo maravilloso y en un tono blanco roto, tirante espagueti y espalda escotada combinado con abrigo de gasa Bambula de seda de manga larga y escote fluido en la espalda.

Esta última pieza la adaptó para llevarla como abrigo añadiéndole un botón nacarado a la altura de la cintura.

Este fue su look principal, pero no quería prescindir de llevar una prenda que le identifica mucho en su día a día y después del almuerzo se cambió el abrigo de gasa por una americana de crepé en color blanco roto.


"El resultado fue toda una declaración de los valores que defiendo, un look atemporal, delicado, minimalista y muy especial para mi."




Su idea inicial era viajar a Barcelona acompañada de su familia para hacerse un diseño a medida, pero dada la situación finalmente decidió vivir la experiencia en The White Showroom como todas sus novias acompañada de sus seres más queridos y en el lugar que tantas ilusiones ha generado.

La experiencia fue perfecta, decidió probarse varios vestidos de la colección y entre ellos estaba "el elegido".

Como todas sus novias, tuvo la posibilidad de adaptar el diseño a sus gustos e hizo una pequeña variación al look que a penas desvirtuó el diseño original, y que aún así, lo hizo más suyo.

"Más que nunca entendí lo que sentían mis novias cuando encontraban "su vestido perfecto", el lema que defiendo siempre en T-W-S, "el vestido perfecto es el que te hace ser tú misma, no te disfraces, es el símbolo de tu esencia y de uno de los días más importantes de tu vida".







Para sus complementos y joyas eligió una maxi diadema de perlas de India Studio que encajaría con su look minimal a la perfección.

Llevó unos pendientes en forma de aro dorados con una perla muy sencillos y por supuesto su anillo de pedida de aire vintage en oro rosa con 11 brillantes y 1 brillante blanco central de Nicolás Joyeros además del primer anillo que Peter le regaló por un cumpleaños muy finito con silueta de corazón de Tous.

Eligió unas sandalias muy cómodas de tiras en piel dorada de Gloria Ortiz.

Y su joya de La Corona fue sin duda un broche con la imagen de su abuela materna que colgaba de su ramo. "Quería tenerla presente en ese día tan importante para mi y que fuera parte de los recuerdos del día de mi boda a pesar de habernos dejado hace ya dos años."



El ramo fue una incógnita incluso para la propia novia, me cuenta Mercedes. Confió ciegamente en Joana de